The Pale Blue Door

“La camioneta, sin aliento ya, serpentea montaña abajo.
Su carga de sillas quejumbrosas se balancea precariamente.
Mil vasos alcanzan el cielo luminoso del verano.
Sus clings componen armónicamente con el tintineo de la porcelana.
Chuicos de vino, estremecidos con el esfuerzo,
replican el ritmo oxidado de cucharas y tenedores.
[…]
Es The Pale Blue Door, el restorán vagabundo.”

Tony Hornecker es un director artístico británico que también hace sus pinitos en el mundo de la instalación artística. Desde principios de año recorre el mundo con su restorán vagabundo, The Pale Blue Door, a medio camino entre instalación y restaurante.

La idea surgió el año pasado cuando convirtió su casa de Hackney, Londres, en una especie de escenario de cuento de hadas y empezó a abrirlo los fines de semana para cenas. Pero sin duda lo mejor vino más tarde, cuando decidió convertirlo en una instalación itineranente. A finales del año pasado recogió los trastos, los transportó hasta Santiago de Chile, y allí montó todo el tinglado, sólo para permanecer abiertos durante cuatro noches.

Tras Santiago de Chile, The Pale Blue Door llegó hasta Buenos Aires, de ahí a Glastonbury y de ahí tomó rumbo a Berlín, para alimentar el estómago y el espíritu de los berlineses. Por supuesto, de todo esto nosotras ni idea, no estamos metidas en el mundillo del arte underground, pero la forma en que nos enteramos de todo esto lo hizo, si cabe, aún más especial.

Todo comenzó el sábado pasado, cuando pensábamos ir a un festival de música tontipop que al final no pudo ser por culpa de la lluvia. Decidimos cambiar el festival pasado por agua por un café en una cafetería cercana. Luego volvimos dando un buen paseo hasta casa. Llegando a casa, como a una manzana, hay un vivero (sobre los viveros en mitad de la ciudad ya escribiremos en otra ocasión) y decidimos entrar a echar un vistazo. Una vez allí descubrimos que había una especie de restaurante bonito de madera al aire libre llamado The Pale Blue Door, y que para reservar había que entrar en http://tonyhornecker.wordpress.com.

Llegamos a casa intentando no olvidar la URL y fuimos a ver cómo reservar. Fue al entrar en ese blog cómo nos enteramos de quién era Tony Hornecker, qué era The Pale Blue Door, y por qué no era un simple restaurante. Al ver que era el penúltimo finde que estaban en Berlín y lo especial de la ocasión volvimos al vivero a reservar directamente en persona. “Todo completo para el resto de los días que estamos en Berlín. Os ponemos en la lista de espera.”. Oooh; por otro lado, estaba claro. Pero, al día siguiente nos llamaron, que había habido una cancelación y que podíamos ir si queríamos. Yupi!

Así que, el domingo, nos pusimos monas y cenamos en The Pale Blue Door. No creo que las fotos hagan justicia, pero quizás os podáis hacer una idea de cómo es el sitio. Es maravilloso que puedan montar algo tan bonito (y tan fugaz) en tan poco tiempo.

Desde que llegas, te sientas, y esperas a que te sirvan, ya estás disfrutando. Observando la instalación, los detalles, la música. Bueno, y el vino, el vino te lo sirven enseguida 🙂 La cena es una experiencia completa: desde el ambiente, que es insuperable, la comida (quizás un poco pesada para una cena pero muy rica, y el postre estupendo), el espectáculo drag como contraste (nadie se espera que de un sitio tan ideal vaya a salir una drag haciendo de Tina Turner) y el baile final (que acabamos agotadas).  Creemos que es una de las mejores cenas a las que hayamos ido nunca y es una de esas experiencias que enriquecen y se quedan en la memoria mucho tiempo.

Así que, ya sabéis, permaneced atentos y atentas al blog de Tony Hornecker porque, quien sabe, quizás el tintineo de cucharas y tenedores de la caravana llegue pronto a vuestra ciudad.

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5 respuestas a The Pale Blue Door

  1. Carmen dijo:

    Bueno bueno… con lo que me he encontrado!! Hace tiempo que no tenia el ordenador, pero me he encontrado la mejor guia de Berlin que podia tener jeje me gusta!! y os sigo de cerca jejeje
    Besos

  2. marta murillo dijo:

    Ummmm, vaya gracia e ingenio no? si que tiene que ser un placer atravesar la puerta de palo azul y degustar un vino tinto….SALUD!!

  3. Pilar dijo:

    Menuda experiencia! Vuestro barrio es una autentica caja de sorpresas ¡Gracias por compartirlas!
    Besos!

  4. carol dijo:

    Que suerteeeeee, si a Canarias de por si, todo llega tarde…esto no llegara nunca! jo 😦

  5. Nadia dijo:

    Mágico! Qué suerte habéis tenido de pillarlo por aquellos lares. Estaré atenta por si baja por el sur.

    Besitooos

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